La arquitectura sostenible no termina cuando se finaliza la obra: también implica una correcta gestión durante el mantenimiento de los edificios. Cada intervención, por pequeña que sea, genera residuos que, si no se tratan adecuadamente, pueden convertirse en un problema ambiental y económico.
El mantenimiento de un inmueble suele implicar reparaciones, sustitución de acabados, limpieza de sistemas o renovación de instalaciones. Estas acciones generan escombros, plásticos, metales, maderas y materiales contaminantes. Una gestión adecuada:
La gestión de residuos en el mantenimiento arquitectónico no solo es una responsabilidad ambiental, también es una estrategia inteligente de ahorro y eficiencia que prolonga la vida útil de los edificios y reduce su huella ecológica.